miércoles, 29 de febrero de 2012

CARTA DE UN FORMADOR CANSADO: "LOS SILENCIOS DEL FÚTBOL BASE"


                                  


Una opinión en el Diario de Jerez llama mi atención, que un formador termine odiando lo que debería ser una tarea reconfortante no es una buena noticia. 
Los motivos que nos transmite a los que formamos parte de este mundillo, mas complejo de lo que parece, deben hacernos pensar una vez mas que algo hacemos mal. Creo que todos hemos pecado en mayor o menor medida en alguno de los puntos que refleja en su escrito, creo que casi todos vivimos situaciones de igual o mayor gravedad incluso de lo que menciona y eso es lo realmente preocupante, que este no sea un hecho aislado. Reconozco mi falta de tiempo para publicar todos los incidentes que suceden en presencia de niños semana tras semana, desde Finisterre hasta Almería, desde España a la Argentina... La preocupación por el bienestar físico y mental del menor no se debe limitar a unos escritos o a unas palabras bonitas, es preciso un seguimiento de lo que está pasando por parte de quien corresponda, para poner freno a este tipo de violencia física y especialmente psicológica que estamos transmitiendo a los chavales. Mañana puede ser tarde.

"He practicado este deporte desde los 6 hasta los 21 años y por motivos de una lesión tuve que dejar el deporte que amaba. Decidí seguir vinculado al fútbol como segundo entrenador, hasta los 23 años que fue cuando comenzó mi etapa como monitor o educador deportivo. En mi trayectoria como monitor cada día que ha pasado le he ido cogiendo más odio a este deporte, he vivido multitud de situaciones: descensos, permanencias, fases de ascenso e incluso he llegado a pasar miedo en un banquillo. Pero no es esto lo que hace que vaya odiando el deporte que he amado sino el ver cómo niños en categorías debenjamines, alevines e infantil juegan 10 minutos en un partido, padres insultando desde la grada a árbitros, entrenadores e incluso a pequeños jugadores del equipo rival, ver cómo un padre con su hijo saltan al campo para agredir a un árbitro, jugadores de 10 y 11 años insultando a espectadores al termino de un partido... y un largo etc. 


Soy una persona que siempre he odiado ver resultados escandalosos de partidos publicados en los medios de comunicación (21-0, 15-1, etc.), y siempre he pensado en qué sentirían esos pequeños jugadores y su entrenador en ese tipo de derrota, hasta que esta semana lo he vivido en mis propias carnes. He visto cómo a mi equipo de categoría 2ª Provincial infantil le encajaban 20 goles, he visto cómo su entrenador gozaba y cantaba cada uno de los veinte goles sin parar en ninguno, pero lo que no he podido ver son las caras con lágrimas de pequeños jugadores al acabar el encuentro. 
La gota que colmó el vaso fueron las palabras de ánimo del entrenador rival: "No hemos querido hacer más sangre". Ya entiendo por qué cuando terminas un partido todo el mundo pregunta ¿Cómo habéis quedado? y nadie pregunta ¿Cómo habéis jugado? 
Y lo que más me hace meditarlo es el día que yo sea padre y mi hijo quiera practicar este deporte, si creo que sea adecuado que lo haga con este clima que se está creando en el fútbol base."

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