martes, 17 de enero de 2017

Una cantera a puerta cerrada, el modo del Atlético para evitar a los padres

Todos los entrenadores de categorías inferiores saben que con los padres hay que lidiar, y no siempre es fácil. Más bien al contrario, en muchas ocasiones no solo no lo es, sino que esa parte del trabajo se convierte en el mayor quebradero de cabeza para el técnico que, además, de alinear y transmitir conceptos futbolísticos, tiene una labor educativa relevante, pues son muchas las horas que pasan con los chavales y el deporte es un campo de juego en el que los valores son fundamentales para el desarrollo de la persona.
No son pocos los casos de padres de deportistas que terminan desquiciados en las gradas, que gritan al entrenador y se olvidan que el material con el que se está trabajando son personas en formación, no estrellas mundiales ni cajas registradoras. En la hemeroteca hay numerosos casos de padres que se extralimitaron e intentaron hacer de sus hijos los deportistas que no eran, que maldijeron al entrenador por hacer su trabajo, que no es otro que tomar decisiones o, incluso, a los compañeros del niño, otros chavales ilusionados que afrontan el deporte como un juego y no como un camino de futuro, la aspiración lógica en edades tan tempranas.
El primer equipo se entrena en la ciudad deportiva (EFE)
Las medidas a afrontas son complicadas, pues los padres no dejan de ser los padres, y cada equipo las afronta de una manera diferente. El problema preocupa, porque la presión sobre los niños, los propios y los ajenos, puede ser excesiva. En ese contexto algunos clubes, como el Atlético de Madrid, han visto una salida posible con la restricción de entrada de los padres en el recinto. Al menos en los entrenamientos. La excusa de la seguridad, cada día más presente en la actualidad, ha abierto una puerta para que los entrenamientos de los equipos se celebren sin público y, consecuentemente, sin padres.
El Atlético de Madrid se lo comunicaba a los padres de sus jugadores con una carta escrita a mediados de este mes de enero y entrará en vigor el próximo 1 de febrero. "Estimadas familias, siguiendo la política de seguridad y control de nuestras instalaciones, el club ha definido unas nuevas medidas para reforzar la seguridad de la Ciudad Deportiva Wanda Atlético de Madrid de Majadahonda", se explicaba en el primer párrafo de la misiva.

Libre acceso a los partidos

"A partir del próximo 1 de febrero de 2017, se implantará un nuevo sistema de accesos y se seguridad en la instalación, a través de un circuito de cámaras y de alarmas, y para garantizar un mayor nivel de seguridad y concentración para nuestros equipos, se restringirá aún más el acceso, por lo que los entrenamientos de los equipos de la Academia se llevarán a cabo a puerta cerrada, estando por tanto limitado el acceso al público, familias incluidas", comentaba la notificación del club.
La medida restrictiva es dura para muchos padres, y en el Atlético de Madrid prometen hacerla más pasable proponiendo días para que los progenitores puedan ver a los niños entrenarse. "desde la Academia organizaremos algunas jornadas de puertas abiertas a lo largo de la temporada, que serán debidamente anunciadas, para ofrecer la oportunidad a las familias de asistir a los entrenamientos de nuestros equipos", explica la comunicación
También recoge que los partidos, por el momento, son sagrados. La medida no afecta a los fines de semana y por lo tanto los padres podrán ir con normalidad a los encuentro. En el caso de que se dispute alguno entre semana, que por cuestiones de calendario es algo frecuente, los padres podrán ir sin limitaciones, aunque deberán estar 15 minutos antes de que empiece y tendrán que salir justo al terminar, pues el recinto se cerrará de nuevo para dar más tranquilidad a los equipos que tengan que entrenar.
El Atlético de Madrid toma medidas. Busca lo que todos los equipos, más aún en categorías de formación: tranquilidad. En la mente de todo está formar jugadores de futuro, que los niños que van cada día a Majadahonda terminen algún día en el Wanda Metropolitano -al Calderón ya no llegan- celebrando goles con la afición. Para eso es importante la calma, tener siempre en un ojo el fútbol y en otro la formación. No hay otra manera de hacerlo bien.

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